Comencé este blog con la intención de compartirte tips, historias, momentos de inspiración y aquí voy con uno… ¿Hacer que las cosas pasen o dejar que las cosas fluyan?
hacer que las cosas pasen o dejar que las cosas fluyan

Hace unos días un gran amigo me llamó para quedarme en casa de unos amigos. La casa de esta persona es muy hermosa. El arte que hay en ella, las fotos de los viajes, la piscina en frente del mar, la energía, las personas que ya se estaban quedando allí, los temas de conversación… todo realmente es inspiración.

Hace varios meses he estado queriendo cambiar de “oficina”. Pero, cuando mi amigo me llamó y me hizo la invitación, le dije que no podía ir debido a que estaba en medio de uno de mis programas llamado PROPÓ$ITO. Cuando de repente genuinamente me preguntó: “¿Y de qué hablarás mañana en el programa?”. Le dije: “hablaré de la visión soñada en propósito”… En medio de su silencio comencé a pensar: “Realmente estar allá es un ejemplo del resultado que he obtenido al hacer este ejercicio de la visión soñada que estoy a punto de enseñarles”.

Sin pensarlo, empaqué mis cosas y me fui.

Tener amigos viviendo en propósito y en integridad, mientras disfrutamos de un día en yate era uno de mis mayores sueños.

Estar rodeada de personas que genuinamente aman ayudar mientras disfrutan de lo mejor del mundo externo, era parte de mi visión soñada.

Estar rodeada de personas en donde más que sentirse la energía de competencia, se siente la cooperación y ganas de verte brillar era uno de mis grandes anhelos.

Pero, realmente para que esa llamada sucediera, para recibir esa invitación a casa de mi amigo, debieron pasar muchas cosas.

Este amigo dueño de la casa, lo conocí en un evento al que asistí aquí en USA, mientras vivía en Portugal. A los otros amigos también los conocí en eventos distintos de negocios, espiritualidad y desarrollo personal. Es decir, tuve que viajar, invertir tiempo, mucho dinero, comenzar conversaciones y fortalecer la conexión con cada uno de ellos. Este nuevo estilo de vida que decidí tener no sucedió por casualidadYo hice que las cosas pasaran, tomé acción masiva alineada e inspirada, así pareciera ilógico en ese momento invertir, hacer ese viaje, comenzar esa conversación…

Por mucho tiempo era de las personas que se caracterizaba por “hacer que las cosas pasen” en lugar de “dejar que las cosas fluyan” y lo hacía para acelerar el resultado de mi visión. Ahora pienso que lo más efectivo y a la vez sabroso es bailar entre un estado y otro.

El “hacer que las cosas pasen” me hizo acelerar resultados y el “dejar que las cosas fluyan” me hace saborear el presente. Cómo puedes ver “dejar que las cosas fluyan” es un poco más nuevo para mi. Y el estar por una semana en esta casa de mi amigo, me hizo practicar este segundo estado e inspirar en mi programa PROPÓ$ITO desde el resultado y la propia energía del ambiente.

Hoy te pregunto: ¿Eres de los que hace que las cosas pasen o de los que deja que las cosas fluyan?

¿Cómo podrías equilibrar estos dos estados?, ¿Cuál es esa forma divertida de bailar entre estos dos estados acelerando resultados, mientras saboreas el presente?

Había querido cambiar de oficina desde hace un tiempo, y esta semana en aquella casa me hizo tomar una decisión que pronto verán y disfrutarán conmigo 🤍 Será el claro ejemplo de hacer que las cosas pasen, para dejar que las cosas fluyan.

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